De aquello que tuve, sentí y amé, que sin quererlo, dejé salir de mi corazón sin poder aguantarlo, sostenerlo, mantenerlo cerca de mi. Siempre quedaran esos recuerdos que, para mi ser, imborrables; tantas horas, días, meses empleados e incrustados, ahora, en mi memoria como si lo hubiera grabado con tinta, puede que invisible, pero tinta permanente. Puede que con los años, esa tinta se vaya desgastando y con la erosión de momentos mejores, pero todo deja huella en este corazón ya, indolente, de tantos trotes de la vida, una vida corta, pero, por ahora, intensa.

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