Ella lloraba, no podía parar, esquivaba sus miradas, pues él la quería ayudar. Ella era un mar de lágrimas y él quería ser el hombro en el que se podía apoyar, pero encerrada entre sollozos lo quiso rechazar. Él con su constancia, ella desesperaba, pues no le quedaban fuerzas ni ganas para seguir con esta locura, sigue viviendo a oscuras, cual túnel sin salida, se fatigaba pensando en aquel maldito dia.
La guarida de las almas
miércoles, 13 de marzo de 2013
El príncipe del cuento (II)
Lo encontró, aquel hombre que buscaba hace tiempo, ella nunca imaginó encontrarselo de momento. Lo vio, tropezó, se paró el tiempo, y su reloj de corazón le gritó 'este es el comienzo'. Timidamente lo miraba cabizbaja y su mente le decia 'ponte una sonrisa y levanta', ella como siempre en sus trece se quedaba, no había manera de aprovechar ocasiones acertadas. Acongojada se acercaba como quien no quiere la cosa, pero mirando hacia el suelo tenía cara de sorpresa, pensaba que era una cosa asombrosa, el flechazo nadie se lo quitaria pues lo tenía bien clavado por las costillas. Ésta flecha hacía mariposas, pues se sentía hermosa, era el comienzo de un romance y el fin de una vida dolorosa.
¿Tú crees?
Buscando alguien cuerdo en esta vida pendiente de un hilo, seré yo la loca, pues recuerdo que mi padre solía advertirme de que corriendo no llego a ningún sitio. Todo con constancia, alma y tiempo, y un poco de ironía, hará que nos salve de esta maldita vida. Y es que no entienden estas personas, que si digo de hacer historia no me refiero a la teoría, pues la meta en esta vida es dejar huella, como me dijo mi abuela, nadie muere hasta que nadie lo recuerda. Si hoy digo que me voy a comer el mundo, prepárate para que te muerda, emprendámos juntos este viaje sin tener nada en cuenta.