Ella lloraba, no podía parar, esquivaba sus miradas, pues él la quería ayudar. Ella era un mar de lágrimas y él quería ser el hombro en el que se podía apoyar, pero encerrada entre sollozos lo quiso rechazar. Él con su constancia, ella desesperaba, pues no le quedaban fuerzas ni ganas para seguir con esta locura, sigue viviendo a oscuras, cual túnel sin salida, se fatigaba pensando en aquel maldito dia.
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