coji el móvil y le puse en un mensaje que fuera en cinco minutos donde siempre.
Me puse lo primero que pille por el armario,pantalones vaqueros,camiseta y zapatos blancos.
Baje las escaleras deprisa pensando en todos aquellos momentos que a su lado pasé,
abrí la puerta del portal, el viento chocó contra mi cara,como cuando andábamos juntos por la orilla de la playa y el me dijo un ''te quiero'' mientras me miraba fijamente a los ojos.
En ese momento derramé la primera lágrima de las tantas que derramaría en esa trajedica tarde.
Recorría las calles como alma que lleva el diablo,esquivando a gente y acelerando cada vez más,tan solo,para ver a aquella persona que tantas emociones me hizo sentir.
Me faltaba solo una calle para verlo,mis piernas temblaban ligeramente,mi corazón decía ve,y mi cabeza decía no,saldrás dañada como saliste la ultima vez.
Avancé como pude,en una centésima de segundo pase de ser la chica más decidida del mundo a ser una indecisa que no sabia ni donde estaba.
Llegué allí,el estaba en el mismo banco que surgió todo,donde nos conocimos y donde nos despedimos por última vez,llorando y él también.
Me acerqué con la mirada agachada,me senté a su lado mientras le saludé temblando.
Él,me cojió de la barbilla y me levanto la cabeza,nos miramos fijamente a los ojos.
Ese momento fue mágico.
En ese momento descubrimos,los dos, que eramos uno para el otro.
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